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Desde el estómago...
por Jaime Alée (01/07/2004)
Un
ejecutivo amigo me dijo hace poco que mi anterior columna
era un Exocet ... Le preguntè por qué? Me miró
con cara de resignación y me dijo guau, el título
es duro ...
La intención de esta columna es manifestar mi opinión
desde el cristal con que miro el mundo y en lo posible con
acertividad. Mi opinión es franca y proviene muchas
veces de la angustia y de lo molesto que a veces me siento
por aquello que es obvio y que podemos cambiar, sin echarle
la culpa a Dios.
Ayer tuve problemas porque un gerente público suspendió
de improviso una reunión a la que citó hace
una semana por tener que viajar, lo cual desordenó
varias agendas de gente ocupada incluyendo un entierro que
casi perdí por ese motivo y cuyo compromiso con el
fallecido me trascendía. Más tarde un gerente
se disculpaba ex post ante mi enérgico requerimiento
por haber faltado a una reunión importante. Su razón:
el surgimiento de un inconveniente (¿?). Hoy recibí
un mail del colegio indicando que mis hijos llegaban tarde
a clases permanentemente, lo cual es verdad, por pura negligencia
de ellos. En la televisión un director de hospital
indicaba que lo importante era la salud y que los temas financieros
eran pedestres y hasta molestos (Obvio que no se refería
a su sueldo ni a sus vacaciones). En otro canal un programa
mostraba a una banda de ladrones que organizadamente robaba
y reducía radios y desnudaba casi con sarna la ineficacia
de nuestro sistema judicial, donde varios juzgados iniciaban
en forma ciega y autónoma la misma investigación
de manera casi grotescamente ineficiente y donde, al final,
los ladrones quedaban libres Hasta la conductora terminó
diciendo que quizás la solución era una base
de datos intra-tribunales.
Alguien de los tribunales se quejaba de la falta de personal
(¿?). El proyecto de movilización colectiva
del Transantiago se posterga por razones oscuras e inexplicables
(La señora Juanita, ex mr Moya, deberá extremar
su paciencia). En reunión de padres y apoderados del
colegio de mis hijos se hace gala de un autoreferenciamiento
y de trancas de los padres casi patológicas, donde
sus historias personales hacen invisible el interés
de sus hijos. Los profesores llegan tarde también y
son campeones de las licencias médicas. Dos ejecutivos
muy cercanos pelean por cuestiones de ego, ciegos al efecto
que tienen sus acciones sobre quienes dependen de ellos y
que probablemente resulten despedidos pues siempre la cuerda
se corta por lo más delgado.
Licitaciones importantes que se suspenden después de
meses de trabajo y costo para los participantes, porque alguien
cometió un error, lamentable por cierto (¿accountability?
ja, ja). Deudas que se chutean, explicaciones y disculpas
evidentes y tontas, como: llegué tarde porque no pude
llegar a tiempo, tuve un inconveniente sinò hubiera
cumplido (obvio) , el sistema es así, los niños
deben hacerse cargo de si mismos (¿y los profesores?,
¿y los padres?), no hubo mala intención (en
general nadie actua maldadosamente) , debes ser comprensivo
. ...- Sólo falta el remache ... : Dios lo quizo así
... ¡POR FAVOR! Ése es nuestro país, como
dice Varela, somos las células de nuestro colectivo
que sobrevive a lo individual, pero no es más que la
coordinación de nuestra entropía. Somos quienes
somos y así estamos construyendo nuestro futuro. Y
lo peor de todo, son actos especìficos e individualizables
día a día, momento a momento, la concreción
misma de nuestras prácticas culturales. Todos somos
parte de ello y actuamos con complacencia y resignación
ante esta situación obviamente intolerable. Un Chileno
tiene 1/6 de la productividad de un norteamericano. ¿La
razón? El ambiente informal y lleno de incertezas de
nuestra sociedad que nos hace literalmente perder (gastar)
el tiempo en forma increíble y evidente. Por favor,
revisen un dìa propio, tanto de quienes lo rodean y
de nuestro propio actuar y verán sin lentes la razón
de vuestro stress y desamparo.
PD los hechos acá relatados no son ficticios y el sayo
se lo pondrá cada uno.
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