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Vicios privados-virtudes
públicas ... (Vizi privati, pubblichge virtù)
por Jaime Alée (09/11/2004)
No
sé si aplicar este título de película
a la actual relación entre el sector público
y el privado, sin embargo, existe una concepción relativa
en cuanto a que lo público es transparente y sometido
al escrutinio masivo y lo privado, en el sentido personal
al menos, es algo oculto y por lo tanto allí se deberían
encerrar aquellos aspectos negativos que no deben ser conocidos
por el resto.
En realidad, el rezago de este pensamiento permanece a mi
juicio en nuestro subconsciente colectivo y sistemáticamente
se asocia a lo público un dejo de bondad
y valores generosos y a lo privado, como sistema
(Isapres, AFP, empresas, etc) una visión de egoismo
y avaricia intrínseca, camuflada por buenas palabras.
En el arte de gobernar, desde lo público
para el pueblo en general, aparece como contrapeso y poder
fáctico el sector empresarial (ámbito privado)
el cual carga con esa imagen poco grata y que siempre hace
poco creíble sus intenciones de bienestar común,
mas bien se evidencia bienestar propio.
En el mundo actual el sector denominado privado
es muy poderoso y tiene sin duda un papel relevante en lo
que se decida y haga, siendo ello reconocido por el sector
público, obviamente generando recelo.
Pero, seamos realistas: Ambos mundos tienen repartido el poder
de gobernar, algunos directamente y otros fácticamente,
y ello es un hecho de la causa. También reconozcamos
de una vez que hay muchos vicios públicos y virtudes
privadas en la mayoría de nosotros (personas y organizaciones)
y por ende hay una gran caricatura que deberíamos borrar.
Al eliminar esta falacia, probablemente entendamos mejor que
estamos construyendo todos este mundo y este país.
Que los paises exitosos son aquellos en que, reconociendo
esta obviedad en el fondo de su corazón, se dejan de
payasadas y cooperan.
Viene un cambio de gobierno y esperamos los privados
que los candidatos públicos nos propongan
un programa de gobierno para elegir quien nos representa mejor,
pero en realidad estamos escogiendo un gobierno
y debe gobernarnos, dirigirnos, conducirnos hacia la felicidad.
Ello no disminuye nuestra responsabilidad, ya que nosotros,
privados, empresas, personas; debemos construir realmente
esa felicidad.
En el actual gobierno hay grandes ejemplos en que se ha actuado
en ese sentido: El modelo de las concesiones aplicadas a casi
todo, han generado el espacio justo en que el sector público
ha puesto las reglas de eficiencia y el sector privado las
ha implementado. ¿Quién paga? Al final siempre
doña Juanita Moya , no nos engañemos, pero el
uso de su dinero es más productivo. Ese modelo ha demostrado
ser eficiente y creo que el sector público
del futuro deberá utilizarlo muy a menudo para fijar
los modelos empresariales de bien común,
como la salud, la educación, el transporte, la seguridad.
Nosotros que trabajamos en el ámbito de la tecnología,
hemos visto como en estos años hemos entregado la posibilidad
de optimizar viejos modelos de uso público, como en
las autopistas con los Tags, la justicia incorporando TI,
la posibilidad de mejorar el servicio del gobierno a traves
de e-government, la mejora de precios de las licitaciones
a través de Chile-Compra, la educación con el
proyecto enlaces, el transporte con el modelo tecnológico
del Transantiago, etc.
Es decir, en síntesis, las Tríadas: Gobierno-Imaginación-Reglas;
Privados- Inversión-Eficiencia; Ciudadanos-Impuestos-Calidad
de vida son las claves del éxito en un modelo en que
los vicios y las virtudes son relativos a cada cual y finalmente
son calificativos o juicios relativos aplicables a todos,
sin excepción. Es posible , y lo afirmo, con el mismo
dinero mejorar la calidad de vida y ello es la clave de todo.
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