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Pequeñas
discusiones sobre innovación ...O cómo se nos
arranca el mundo
por Jaime Alée (23/06/2006)
La
discusión sobre innovación, aumento del valor
agregado de la productividad del país y el uso de dineros
extras, ha invadido a Chile. Una cosa que me ha llamado la
atención es que ante la pregunta ¿es usted un
innovador? todos responden: Por supuesto, yo soy innovador.
Sin embargo, una cosa es ser creativo en las ideas y otra
es llevarlas a cabo, y en eso, francamente, somos pésimos.
Poco arriesgados, temerosos al cambio, poco visionarios, cortoplacistas,
etc. Todo atenta contra nuestros deseos de ser mejores.
Estuve hace un par de semanas en Japón, en Nagasaki
(sí, la de la bomba A) en un seminario
científico empresarial. La mayoría eran
extranjeros. Muchos chilenos también.
El tema que más se tocó fueron las necesidades
de TICs en la astronomía. Chile fue referente
por nuestro gran proyecto ALMA. No por nuestra
alma, sino por Atacama Large Millimeter Array . ¿Lo
conocía? Google: 210.000 links.
Es el principal proyecto astronómico actual, con una
inversión de US$ 1.500 millones, conjuntamente financiado
por los gobiernos de USA, Europa y Japón. Se trata
del primer proyecto global de astronomía, que se encuentra
en fase de ejecución, en las cercanías de San
Pedro de Atacama.
Nuestro gobierno lo conoció hace varios años,
nuestros científicos también, cuando era sólo
una idea. ¿Y qué hicimos para obtener algo de
esa tremenda inversión en tecnología? Hablamos
de US$ 1,5 bills en puras TIC: fabricación de más
de 80 antenas parabólicas, supercomputadores, desarrollo
de software en gran escala, comunicaciones fotónicas,
robots.
Todo ello será instalado en Chile, pero el 100% se
está desarrollando, ideando, licitando y adjudicando
fuera de Chile. Nosotros -en nuestro pequeño mundo-
queremos ser innovadores en ciencia y tecnología, mientras
vemos cómo, ante nuestras propias narices, desperdiciamos
oportunidades históricas.
Hay algunas autoridades importantes a quienes en su oportunidad,
hace ya unos años, planteé majaderamente la
oportunidad de subirse al carro en este proyecto, más
allá de entregar el terreno en comodato. Ellos podrían
haberlo hecho: ¡había cientos de oportunidades!
Y los países fundadores necesitaban ese
terreno. Lo desperdiciamos.
Creo que la búsqueda de oportunidades pasa por la capacidad
interna de innovación de quienes tenemos la responsabilidad
directiva en este país. Política, académica,
empresarial, etc. Si nosotros no nos creemos el cuento en
nuestra propia vida, en nuestra propia empresa o institución,
no hay posibilidad alguna para el resto.
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