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Sinpromiso ...
por Jaime Alée (25/09/2003)
La
cultura japonesa está ligada en sus raíces al
sintoísmo, una antigua religión que existía
en la isla antes de la entrada del budismo el siglo VII, la
cual, continúa siendo la religión preponderante
en ese país.
Esta religión expresada en palabras simples es el vivir
en armonía con los dioses, o kami, siendo
éstos todos los que representan las fuerzas de la naturaleza.
Los seres humanos, como hijos de kami, tienen ante todo una
naturaleza divina. Por consiguiente, de lo que se
trata es de vivir en armonía con los kami, y asi uno
podrá disfrutar de una protección y aprobación.
Aunque el sintoísmo no se basa en
muchos dogmas ni en una teología muy compleja, a los
japoneses les ha dado un código de valores, ha moldeado
sus comportamiento y determinado su forma de pensar. Vivir
en armonía.
Por mi ya extenso trabajo con los japoneses he logrado superficialmente
apreciar sus cualidades y tambien sus debilidades. Creo que
los chilenos tenemos un carácter similar, pero hay
un elemento que nos diferencia absolutamente. En Japón
el compromiso es un rasgo básico de la mayoría
de su pueblo y en Chile es una excepción.
Para los japoneses, (cuyo contacto con Dios es contemplativo
y no tan dialogante como nosotros), la forma que tenemos los
chilenos de expresar nuestras ideas y planes en público
en forma casi intuitiva es casi digna de Dioses o súper
hombres. Ellos son incapaces de poder expresar un plan de
acción o estrategia sin haberlo meditado y consensuado
después de masticarlo lentamente. Nosotros, casi al
mismo ritmo que pensamos , somos capaces de decir brillantemente
lo que hay que hacer y las distintas soluciones de casi cualquier
problema. Ellos se comprometen después con el plan,
nosotros lo dejamos en el fuego artificial.
Nuestro gran dilema es que los que expresan estas
ideas no tienen ningún compromiso de hacerse cargo
de llevarlas a cabo. Es tan excepcional encontrar personas
comprometidas con lo que dicen o prometen, que son consideradas
muy valiosas. De hecho, se dice de alguien que hace su trabajo
bien que es una persona muy comprometida y ello
se valora con honor y calificaciones. En Japón, quien
no es comprometido es un bicho raro.
En los colegios chilenos , los padres no se comprometen con
el colegio ni con sus hijos, los profesores tampoco y, como
resultado obvio nuestros hijos son poco comprometidos, ¿qué
esperamos? Nuestros empleados y nuestros políticos
son poco comprometidos, estamos llenos de promesas incumplidas
y nadie se siente avergonzado por ello. Es nuestro estandar
de país.
Creo que el ser comprometido es un valor excepcionalmente
necesario y muy asociado a la capacidad de crecer, como persona
y como país.
Comprometido es aquel que es capaz de tener sus promesas cumplidas
o en fase de cumplimiento (obviamente las recuerda) . Piensen
en ello: ¿cuántos planes que expresamos están
en baúl de los olvidos? ¿Cuánta energía
se gasta en hacer proyectos y powerpoints que después
no se cumplen?, ¿Cuántas veces al día
nos disculpamos desde por llegar tarde, por no haber devuelto
una llamada hasta por no terminar un trabajo?, ¿Cuántas
veces ni siquiera devolvemos la llamadas ni contestamos los
mails?, ¿Cuántos nos corremos de las reuniones
de apoderados? Pero, para ver un partido de futbol sí
hay un compromiso nacional ... Entonces es posible!
Hay que trabajar a todo nivel este tema. Es un elemento esencial
que hace falta a los chilenos y por tanto, tal vez, sería
casi más importante como aprender Inglés o tecnologías
de información.
Propongo una certificación nacional PMC que se entregue
a nivel de colegios desde kinder donde este tema sea una asignatura
más. (PMC: Persona mínimamente comprometida
...). Pero ¿quién enseña?
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