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Cambios ...
por Jaime Alée (27/01/2005)
Estaba
leyendo sobre el cierre de negociación por la transferencia
de la propiedad del control de ENTEL a capitales chilenos
y me pregunté: ¿Qué han estado sintiendo
los empleados de ENTEL estos últimos meses?
Probablemente un mezcla de resignación y temor, temor
a perder la pega, a lo que vendrá, temor a los cambios
al fin y al cabo. Me imagino que ello traerá cambios,
es obvio, al menos al nivel de algunos ejecutivos de confianza
de Telecom. Sin embargo el tema que me ocupa es otro. El aumento
de la tasa de cambios de propiedad de las empresas tal como
si el mundo fuera un gigantesco juego de metrópoli.
En Chile, sin ir más lejos, han habido grandes cambios
de propiedad en los grandes Retails, casi extremos diría
yo, como el (en curso) de Almacenes París. Para que
decir el mundo de las telecomunicaciones, donde nadie, nadie
se ha salvado en los últimos seis meses. ¿Se
acuerdan de Chilesat? Hoy Telmex. ¿De Bellsouth? hoy
parte de Telefónica, ¿Metrópolis y VTR
de cable?, ambas hoy del mismo dueño, etc. A nivel
mundial, ¿se acuerdan de Compaq? Hoy absorbida
(literalmente por HP).
Detrás de estos cambios de dueños hay cambios
de timón, hay cambios de gestión, cambios de
personas y obviamente afectan a los trabajadores para bien
o para mal.
Me parece que esta realidad aun no percibida completamente
será parte de nuestra vida laboral en el futuro y se
agrega a la ràpida muerte y olvido de las empresas
que no logren competir. Eso también es parte de la
globalización. Es una virtud y es un defecto. Una oportunidad
y una amenaza. El ying y el Yang.
Deberemos tener trabajadores que se adapten sin dolor ni sufrimiento
a esta realidad. Todo es frágil y como decía
un ejecutivo exitoso: Hay que ser paranoico, pues es la única
manera de vivir tranquilo. Qué contradicción.
¿Ello significa que tendremos más desempleo?
No lo creo, pero es evidente que el período medio de
tiempo trabajado por empresa disminuirá. Al igual que
disminuirá la vida media de una empresa. Las empresas
quizás ya no morirán al viejo estilo, quebrando,
sino que se serán compradas o absorbidas por otras,
a vil precio si su situación es frágil. Es decir
existirá una suerte de metamorfosis empresarial acelerada,
un darwinismo en càmara ràpida. La muerte será
el olvido de la marca, aunque el producto le sobreviva.
Vuelvo al tema central: ¿Y las personas? Las personas
deberán adaptarse a esta nueva realidad, tan modificable
como es modificable un tsunami. Simplemente son los hechos.
Quizàs los jóvenes de hoy, digamos la generación
de los últimos 20 años de fines del siglo pasado
será la que mejor se adapte a esta realidad y muy probablemente
la educación que recibieron (de nosotros) solo será
una traba para adaptarse en esta realidad y ellos, cuando
alcancen el poder, recién cambiarán la educación
de sus hijos para adaptarse al nuevo mundo.
Nosotros, los llamados baby boomers, de la generación
del 45 al 65, que tenemos de alguna manera la responsabilidad
de la administración del mundo actual, sólo
generamos (con mucho orgullo) este monstruo, pero es evidente
que no podemos controlarlo y tenemos miedo ... No estamos
cómodos. ¿Quizás no fue el mundo que
soñamos? Al menos para nosotros.
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