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Prejuicios ...
nos matan
por Jaime Alée (27/05/2005)
Juicios
previos, por ellos sufrimos imaginando cosas que nunca nos
ocurren y asignando imágenes a personas en función
de los que nos parece. Deseo contarles como un prejuicio se
me fue cayendo a pedazos y lo bien que me hizo ello.
Me tocó hace poco tiempo un viaje a Japón donde
acompañe a una visita al headquarter de mi empresa
a un grupo de mujeres ejecutivas top (así
calificadas por la prensa). Ese puro calificativo de género
me alertaba y los prejuicios construyeron una imagen frívola
de estas mujeres. Me imaginé, debo reconocerlo hidalgamente,
a un inflado grupo de mujeres autoreferentes y vanas, con
un ego en las nubes. A muchas de estas mujeres sólo
las conocía por la prensa, ya que muchas salen frecuentemente,
y esa es la imagen que ya tenía formada.
Eran 8 las que confirmaron su asistencia y debíamos
encontrarnos a las 8:20 en el lobby del hotel, pero yo imaginaba
que las que llegarían, ya que obviamente alguna diva
se arrepentiría, lo harían tarde o al menos
una saldría atrasada, como ocurre generalmente ante
divos. Sin embargo, oh, sorpresa, estaban nueve
, en vez de ocho, esperando, arregladitas y con cara de mateas.
Al subirme al bus yo esperé que nadie me pescaría
y que sería un cotorreo distraído, sin embargo,
todas me miraban esperando instrucciones y en silencio.
Llegamos al edificio de mi empresa en Tokio y nos estaban
esperando. Subimos a una sala de reuniones en el piso 40.
Ellas se sentaron en silencio y algo asombradas, cosa que
normalmente no veo en los hombres. Les pidieron presentarse
y ellas lo hicieron una a una en inglés perfecto y
yo me sentí muy orgulloso de mis compatriotas. Luego
durante la presentación, ellas tomaban nota en silencio,
y preguntaban con pasión y real interés, no
por lucirse, como es común entre los varones.
Al término los anfitriones les entregaron un regalo
a cada una y sorpresa, ellas también llevaban regalos
para los anfitriones. Al salir ellas me agradecieron sincera
y afectuosamente por haberlas invitado, cosa que en el mundo
que me muevo es absolutamente infrecuente.
Luego conocí un poco mas a algunas y me encontré
con mujeres trabajadoras y empeñosas. Eran muy solidarias
y bastante cercanas a la realidad de muchas mujeres no top.
Sí , eran ejecutivas y ocupan cargos importantes, pero
se notaba el nivel de disciplina y esfuerzo que les significó
llegar allí.
Finalmente, me tuve que tragar completos mis prejuicios y
éste es mi público mea culpa. Además,
confieso que nunca tuve invitados de tan alta calidad y profesionalismo
y sobre todo, tan serios como las mujeres gomero que yo había
creado en mi mente machista.
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