(ι + ε) EL EFECTO “IOTA” SE MEZCLA CON EL EFECTO “ÉPSILON” (La explicación de la transformación digi



La irrupción de Internet hace unos 30 años junto al despliegue del consenso de calentamiento global, en Kioto-Japón, hace unos 20 años, generó un efecto dominó que, en la actualidad, con la fusión de ambos mundos -inicialmente paralelos- está impulsando en forma exponencial la tormenta perfecta. La TECNOLOGÍA, presionada por el temor y acelerada por fuerzas económicas incontrolables- bajo la mirada lejana y estupefacta del 99% de los humanos observadores que viven su día a día resignados- está obsesionada en sustituir todas las actividades humanas recurrentes por máquinas autónomas. Ello se denomina la “TRANSFORMACIÓN DIGITAL ”, pero no es posible que un par de palabras describan el impacto de muy corto plazo que esto tendrá en la humanidad.

El efecto que resumimos con letra griega “Iota” lo aplicamos para definir la letra “I” asociada a Internet. Asociado a este fenómeno, es notable el famoso acrónimo “WWW”, que significa literalmente Wide World Web o traducido : La “telaraña que cubre el mundo”. Esa sigla es a mi juicio el mejor predictor jamás logrado en el sentido de lo que ocurrió posteriormente. La internet cubrió el mundo como una telaraña social sobre una telaraña tecnológica que la soportó, actuando hoy como el elemento principal de comunicación de la humanidad, en el sentido más amplio, cubriendo las conversaciones formales e informales, escritas , orales o visuales , la prensa y medios de entretención, el acceso en segundos a toda la información disponible desde el inicio de la civilización, el espionaje, las nueva guerras , el amor y el odio a punta de un clic o literalmente de un dedo. Los que dominan la telaraña tecnológica, tienen el control del resto de la humanidad que está sometida a su uso obsesivo y adictivo e imprescindible. Si la internet desapareciera de un día para otro (o la tecnología que la soporta) la humanidad caería en una crisis económica, política y peor aún “existencial”, como nunca podrá imaginarse en una película de ciencia ficción con zombis incluidos.

El efecto “Épsilon”, es la letra “E” griega con que nos referimos a Energía. A diferencia de los animales que consumen la energía en forma de alimento, para que su cuerpo sobreviva, los seres humanos nunca tuvieron mucha conciencia que consumen energía extra para abrigarse, calentarse, movilizarse, entretenerse, dormir, iluminarse, etc. Un ser humano normal consume al menos 20 veces más energía que la necesaria para sobrevivir, como sus predecesores primitivos. El alimento es lo menos relevante, le proporciona unas 5 Kcal al día. El resto es petróleo, gas, electricidad, etc necesarios para otras cosas que hace durante el día, unas 100 Kcal extras. Pero el uso excesivo de combustibles fósiles para estos “complementos” necesarios al civilizado ser de la especie humana del siglo XXI, ha generado un problema, denominado efecto “invernadero”, que no es otra cosa que calentar el mundo y con ello afectar todo lo allí existente, incluyendo por supuesto a los causantes del fenómeno. Aterrados, los humanos , la sociedad, se ha unido para “descontaminar” la atmósfera en un mecanismo denominado “descarbonización” y con ello nuevas fuentes energéticas han evolucionado como hongos en la humedad, como las ERNC (sol, agua, viento, geotérmicas) sustituyendo a las generadas por fuentes fósiles. Pero como las fuentes fósiles eran claves para el transporte, se está sustituyendo esta tecnología (principal consumidora de energía del mundo), por una nueva basada en la electricidad (ergo: -Baterías). Para que estas baterías puedan mover el transporte deben ser muy sofisticadas y resultaron ser las mismas que usan los miles de millones de dispositivos que usan los humanos para acceder a Internet. La misma energía solar o eólica, necesita almacenarse en baterías. Las mismas casas necesitan respaldarse con baterías. Igualmente, la red de generación y distribución de energía eléctrica, como nunca, depende ahora de la información y la Internet también la absorbió en su telaraña. El nuevo transporte viene asociado a tecnologías emergentes, nacidas para sustituir actividades humanas, como los robots, la automatización y la inteligencia artificial. Todas nacidas del mundo de Internet.

Hemos llamado a este fenómeno la fusión de “IOTA” con “ÉPSILON”.

Muy pronto, cuando esto ocurra, será la tormenta perfecta por el efecto catalizador que tendrá. Los humanos ya no necesitarán conducir sus autos, apretar botones, usar llaves, hacer fuerza, correr, repartir cartas, aprender computación, vigilar seguridad, ir a cargar bencina, atenderse con un médico para su prevención, atender clases eternas, etc. En perspectiva, sin embargo, es tal como nuestros ancestros más lejanos dejaron de cazar o de calentarse con fuego o nuestros padres dejaron de zurcir sus medias y escuchar radio en un sillón o muchos de leer o más reciente aún, tal como los actuales jóvenes no necesitan escribir a mano, mandar cartas e incluso hablar mucho para comunicarse.

El problema asociado a esta realidad es que, como toda adaptación, tendrá ganadores y perdedores. Nos referimos a “personas”, “empresas” y “países”.

Los ganadores tendrán el liderazgo sobre los perdedores, como ocurrió en la era industrial sobre los agricultores, o como ocurre con la era digital sobre los que vivían de ladrillos o artesanía.

¿Quiénes podrán entender y hacerse cargo del efecto ι + ε?

Las personas, las empresas y los países que provienen de un legado del siglo XX deberán hacerse cargo de esta transformación digital para sobrevivir y encontrar los caminos, que, por supuesto existen, para prosperar. Hay tantas cosas integradas en esta transformación que los conocimientos específicos son insuficientes. La sobre-simplificación de los políticos con soluciones “cosistas” o asistenciales, son una imagen de los propios legados de sus antecesores que intentaron lo mismo en épocas pretéritas de cambios radicales y muy pocos lo lograron. Las herramientas para seducir con medias verdades al 99% mencionado en el encabezado; son hoy día ilimitadas. Hay un 1% que sabe exactamente qué hacer, porque saben todo sobre el 99% restante. Literalmente lo que hacen, lo que piensan y lo que desean. Los políticos en general pertenecen al 99% y por tanto son igualmente manipulados, pero no lo saben o no lo perciben con profundidad.

Cambia el clima con los años Cambia el pastor su rebaño Y así como todo cambia Que yo cambie no es extraño…

Mercedes Sosa- Todo cambia

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